Carta de un joven preso en Paraguay

pastillas-drogasEsta carta fue entregada al instructor luego de tomar el curso de El Arte de Vivir. La comparto porque así fue su deseo…que la mayor cantidad de jóvenes puedan leerla.

Hola. ¿Cómo estás? Espero que bien. Te escribiré algo de mi vida, espero que te guste. Es sobre la droga. Esta carta es para ti y para los jóvenes.

Lo siento mucho XXXX, creo que es la última vez a que me podré dirigir a ti. En serio, lo siento mucho.

Es tiempo de que sepas la verdad. Voy a ser breve y claro.

La droga me mató.

Conocí a mi asesino a eso de los quince o dieciséis años. Es horrible ¿No es cierto?

¿Sabes cómo fue? Un ciudadano elegantemente vestido, muy elegante realmente, y que se expresaba muy bien me presentó a mi futura asesina, la droga.

Yo intenté rechazarla de verdad. Lo intenté pero este señor, se metió en mi dignidad diciéndome que yo no era hombre.

No es necesario que diga más nada ¿No es cierto?

Ingresé al mundo de las drogas. No hacía nada sin que la droga estuviera presente. Yo sentía que las demás personas y las drogas y mis amigos sonreían y sonreían.

Sabes, cuando uno comienza, encuentra todo ridículo y muy divertido. Incluso a Dios, lo encontraba ridículo. Hoy en ésta cárcel, reconozco que Dios es lo más importante en el mundo. Sé que sin su ayuda no estaría escribiendo lo que estoy escribiendo ahora.

No vas a creerlo, pero la vida de un drogadicto es terrible. Y todos los jóvenes deben saberlo, para no entrar en eso. Yo no puedo dar tres pasos de ésta cárcel por culpa de las drogas, pero mis compañeros de celda, me dicen que ya me curé. Pero cuando salen de la celda, mueven la cabeza. Pero yo no pierdo la esperanza, ni envidio la suerte ajena.

Sólo tengo veintidós años y sé que tengo la oportunidad de vivir con la sociedad.

Tengo un último encargo que hacerte: habla con los jóvenes que conoces y muéstrales ésta carta. Diles que en cada esquina o en cualquier lugar, puede haber siempre un hombre elegante que va a mostrarles a su futuro asesino, el que destruirá sus vidas. Por favor! Haz eso, antes de que sea demasiado tarde.

Ellos también deben saber la verdad, porque yo sufría demasiado por culpa de las drogas.

Solo los que están de rodillas ven gigantes a sus enemigos.

Porque el caballo se adiestra para las batallas, pero más es Dios el que da la victoria.

 Dios, cuídame de mi mis amigos que yo me cuido de mis enemigos.

Y llegué a tener un santo. Y hice un pacto con él y yo le decía; santo mío, si me detengo, empújame! Si retrocedo, mátame! Porque las batallas no son para los cobardes, son para los valientes.

Y si la muerte viene a mí, pues bienvenida sea.

Quizá el enemigo derrumbe murallas, pero Dios cuando quiere, hasta la tierra para.

Porque para el hombre todos los caminos son rectos y no sabe que es contra su vida, como el ave que se apresura a la red, hasta que la salta, traspasa su corral.

Se manso como la paloma, y astuto como la serpiente. Porque el diablo anda como un león, rugiendo buscando a quién devorar.

Gracias! por estar aqui!